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miércoles, 4 de mayo de 2011

«LOS VIAJES DE SULLIVAN» (1941)


«LA EMPATÍA, TOMADA A BROMA» (5)

«LOS VIAJES DE SULLIVAN» (1941) de PRESTON STURGES

Título original: Sullivan's Travels
Año: 1941      
Duración: 90 minutos
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Preston Sturges
Guión: Preston Sturges
Música: Leo Shuken & Charles Bradshaw
Fotografía: John F. Seitz (B&W)
Reparto: Joel McCrea, Veronica Lake, Robert Warwick, William Demarest, Franklin Pangborn, Porter Hall, Eric Blore, Robert Greig, Jimmy Conlin
Producción: Paramount Pictures

Por si un casual, algún seguidor de Cinema Genovés creía que habíamos olvidado (o agotado) nuestra miniserie dedicada a la relación entre el cine y la empatía («La empatía, tomada a broma»), puede comprobar ahora mismo que el tema sigue en pie, dando de qué escribir y tal vez de qué hablar (que no de comer…). Traemos en esta ocasión a cuento una obra emblemática al respecto, literalmente una parábola o fábula, casi diría que el paradigma del tema: Los viajes de Sullivan (Sullivan’s Travels, 1941).


El argumento del filme tiene, en resumen, este endiablado desarrollo. En pleno periodo de la Gran Depresión americana, John L. Sullivan (Joel McCrea) es un célebre y exitoso cineasta de Hollywood, que ha hecho fortuna haciendo películas «ligeras», «de entretenimiento». En consecuencia, y dadas las circunstancias presentes, Sullivan sufre una crisis de conciencia social. Comunica al jefe de los estudios, Mr. Lebrand (Robert Warwick), su intención de cambiar de registro cinematográfico (en una escena frenética, de atropellados diálogos, rodada en un plano-secuencia). 


Según afirma, desea dejarse de comedietas y otros cuentos, y pasar al cine de verdad, el comprometido con la realidad circundante. Para tal fin, propone adaptar a la pantalla la novela Oh Brother, Where Art Thou?, de temática rigurosamente «social» (los hermanos Coen, en su labor cinematográfica de fussion —consistente en hacer pasar los géneros clásicos por el ojo de su objetivo— consumaron el correspondiente «homenaje» ad hoc en el filme O Brother! [2000]).
Tras la repentina transformación del director, el equipo directivo del estudio procura que entre en razón. Empiezan por refrescarle la memoria: si nada sabe él de la penuria económica y de pasar necesidades, ¿cómo va a rodar una película sobre aquello que materialmente desconoce? Sullivan duda un instante. Mas creciéndose cual Gulliver ante la adversidad, encuentra la solución del problema: se hará pasar por mendigo, recorrerá el país real, convivirá con los desposeídos y menesterosos de la «América profunda».
En suma, para saber qué es la pobreza, se pondrá en el lugar del pobre. Tras la iniciación caballeresca, Sullivan estará en condiciones de hacer la película deseada. 


¿Cuál es el primer paso para transformarse en pobre? Vestirse de pobre. La prueba ante en espejo del disfraz de pordiosero, ante el ayuda de cámara (Eric Blore) y su mayordomo (Robert Greig) constituye una escena tan genial como demoledora. Los dos criados principales —mayordomo y ayuda de cámara— intentan persuadir al amo para que desista de llevar a cabo tal disparate, semejante mascarada.
Detengámonos en algunos momentos del diálogo:

Sullivan: Quiero saber qué sienten los pobres. Haré una película sobre eso.
Mayordomo: Con su permiso, señor, el tema no es interesante. Los pobres lo saben todo sobre la pobreza. Sólo a los ricos morbosos les entusiasmará el tema.
Sullivan. Lo hago por los pobres.
Mayordomo. Dudo que lo aprecien. Les molesta que violen su intimidad, y a mi juicio, con razón.

El valet, apercibiéndose de la cosa va en serio, expresa su protesta ante la parodia en marcha. El discurso del sirviente que viene a continuación es propio de un cicerón, o mejor, de Catón el viejo.

Mayordomo: Los ricos y los pensadores, que suelen ser ricos enfocan la pobreza como una ausencia, como la falta de riqueza, al igual que la enfermedad como la falta de salud. Pero no es así. La pobreza no es la falta de algo, sino la presencia de una plaga virulenta en sí, tan contagiosa como el cólera, siendo la suciedad, el crimen, el vicio y la desesperación algunos de sus síntomas. Uno debe alejarse de ella, incluso para estudiarla. Debe huir de ella

Pero, Sullivan ha sido infectado de idealismo sin fronteras. La ayuda al infortunado está en acción. Siguiendo los pasos perdidos —y un tanto enajenados— de este quijote de Hollywood, igual que una corte acompaña a un rey, parte del equipo del jefe le sirve de escolta en una «camioneta-escoba». Pero, la primera parte de la aventura acaba pronto. Tras la «primera salida», que le conduce a una «posada» comandada por una viuda con ganas de ponerse en la piel de Dulcinea, Sullivan huye, hace autostop, le recoge un camión, dónde va, a cualquier parte. Cuando despierta, el buen samaritano al volante le ha traído de vuelta a… Hollywood.
No sé si los ricos lloran, pero desde luego tienen hambre, en especial cuando llevan muchas horas sin comer. Sullivan halla a pocos metros del desembarco, otra venta. En el bolsillo, 10 centavos tienen que darle de comer. Lo que sea. Mas en el figón, una joven, «la chica» (Veronica Lake), actriz sin oficio ni beneficio, se preocupa de que coma algo sólidoLo bueno de invitar a un hombre a comer es que no tienes que reírle las gracias»). El caballero andante ha encontrado, al fin, a su escudero; o mejor dicho, a su Sanchica... Agradecido, Sullivan le confiesa su verdadera identidad. Tras reponerse de las fatigas sufridas en la mansión del hidalgo de las películas de aventuras, esta extraña pareja emprende la «segunda salida» en pos del ideal de justicia. Esta vez, en serio, van a por todas.
Los viajes de Sullivan  es mucho más que una (genial) película. Más incluso que un logradísimo compendio de géneros diferentes: screwball,

slapstick


película de persecuciones,

comedia romántica y sofisticada,

drama carcelario,


drama social,


cine de acción y de aventuras,


cuento de hadas,

incluso musical, cine de animación (en inserto esencial), melodrama, policiaco y cine dentro del cine.

Los viajes de Sullivan representa, en suma, un homenaje al cine en su conjunto (aunque, muy especialmente, a la comedia).
Por este el filme «total» se pasean o corretean, en espíritu o en carne mortal, el cine silente y el sonoro; el «Chico» de Chaplin (la «chica» con gorra); Cervantes y John Steinbeck; King Vidor, Capra, Lubitsch y otros grandes de Hollywood; el Gordo y el Flaco… ¡Quién da más!


Habrá que esperar hasta 1952, para encontrar, en Cantando bajo la lluvia, de Stanley Donen y Gene Nelly, otro esfuerzo cinematográfico semejante. Una celebración de la historia del cine, concentrada, para nuestro propósito, en ese número musical glorioso, Make'em Laugh (Hazles reír), interpretado por Donald O’Connor. Once años antes ya lo hizo y dijo Preston Sturges.


¿Y qué fue de Sullivan tras sus andanzas justicieras?

Sullivan: Me da apuro decirlo, pero no quiero hacer Oh Brother, Where Art Thou? Quiero hacer una comedia.
Mr. Lebrand: ¿Que te da apuro? Oh, lo dice muy en serio. No quiere hacer Oh Brother, Where Art Thou? Quiere hacer una comedia
Mr. Jonas (William Demarest): No habla en serio, jefe. Todavía está trastornado.
Sullivan: ¡Hablo en serio! No estoy trastornado.
Mr. Lebrand: Bromeas, ¿verdad?
Mr. Jonas: Es una broma de mal gusto.
Sullivan: No.

Y Sullivan/Sturges rodó, finalmente, esa comedia, y otras más. Y no llevó a la pantalla Oh Brother, Where Art Thou?
Los viajes de Sullivan: una de las más inteligentes, ácidas y divertidas películas de todos los tiempos. Dirigido por Preston Sturges.


11 comentarios:

  1. Sensacional comedia, amigo Genovés. La has dejado tan diseccionada que poco más se puede añadir, sino compartir la admiración por esta película anticipada a su tiempo y deudora del pasado del séptimo arte. Este Sullivan (Gulliver-Quijote) es un hallazgo extraordinario, y Sturges alguien muy muy inteligente que hace comedias.

    Saludos

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  2. Ocurre, amigo Gourmet, que la inteligencia es, junto a otros atributos, una de las condiciones del "buen humor". Es el caso paradigmático de Preston Sturges. En la comedia, caer en lo vulgar y zafio (en la "comedieta") es sumamente fácil, y, desgraciadamente, muy habitual. De ahí la excelencia del género, que sólo acepta ser tocada por manos... mágicas.

    Salucines.

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  3. Mi favorita de Sturgess, que consigue lo que su alter ego Sullivan pretende mezclar la comedia en estado puro con el cine social y reivindicativo... y así rascar conciencias y hacer reir a los que ,como a esos pobres forzados, saben muy bien lo que es pasarlo mal en la vida.
    Como acostumbras estupendo análisis.

    Por cierto, que pequeñita era Veronica Lake... eso se nota mejor junto a McCrea que al lado de Ladd.

    Salucines

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  4. Cierto, David, "Los viajes de Sullivan" es el trabajo más memorable de Preston Sturges, además de una de las obras maestras de la historia del cine. Convendrá recuperar algunas piezas interesantes de este magnífico cineasta. Próximamente, en Cinema Genovés.

    Sobre Veronica Lake hay que señalar, en efecto, que era "pequeñita", aunque fue todo un sex symbol durante los años 40. Y tuvo una gran influencia en la moda de entonces. Durante sus años de auge, miles de jovencitas usaban el look característico de la Lake: melena larga que cubría el lado derecho del rostro. Recuerda, por ejemplo, que en el filme "L.A. Confidential" de Curtis Hanson, nada menos que Kim Basinger, por exigencias del guión, "hace" de Veronica Lake.

    Y no era mala actriz. Sólo que su carrera cinematográfica resultó bastante corta en una biografía muy conflictiva.

    Salucines

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  5. Trabajo memorable... pero me quedo con Las tres noches de Eva, otra comedia que rasca la mugre social.

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  6. "Las tres noches de Eva", Gourmet, es, en efecto, una película notable, una buena muestra de esa comedia romántica, sofisticada y ligera que Preston Sturges supo compaginar tan magistralmente, en su filmografía, con la comedia loca. Pero, amigo mío, "Los viajes de Sullivan" pertenece a una clase superior: no sólo compendia todo el género hasta la época, sino que lo eleva a la máxima categoría, abriendo, de paso, el camino de su posterior trayectoria.

    Estamos hablando, en fin, de un film que nunca falta en la mayoría de encuestas (top 10) sobre los mejores filmes de la historia.

    Salucines

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  7. Eso es indiscutible. Pero tal vez influyó que a Los viajes... llegué por referencias, y aunque me impactó, era como hacer los "deberes" del cole. Las tres noches... fue toda una (grata) sorpresa que disfruté sin ningún tipo de atadura cinéfila.

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  8. Creo, Gourmet, que una de las cosas que diferencia al cinéfilo del "simple" aficionado al cine, es que aquél visiona filmes como "deberes del cole" y no sólo por gusto. Lo mismo ocurre con un crítico literario o cinematográfico: tienen que leer y visionar de todo... No conozco otro método serio para dotarse de un criterio en el arte, el pensamiento o la ciencia.

    Lamento que llegases a "Los viajes de Sullivan" de modo tan didáctico. En cualquier caso, creo que planteas en tu comentario un asunto de fondo muy interesante: la distinción entre películas que admiramos y películas que amamos. Pasa algo similar con las personas, ¿no crees?

    He aquí una genuina "That is the question".

    Salucines

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  9. Pues sí, creo que ese es el punto que las distingue, la racional admiración o el amor pasional.

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  10. No hagas caso a este GCPG, "Los viajes de Sullivan" es LA película de Sturges, y una de las más grandes comedias de la historia del cine. Y eso que efectivamente tiene una colección de películas muy notables y que "Las tres noches de Eva" es la bomba.

    En cuanto a Veronica Lake, en esta película está genial, con una variedad de registros de los que no recuerdo que volviese a disfrutar. Inmejorablemente aprovechada.

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  11. No sé si estamos ante un problema de doble personalidad, porque yo creía que Gourmet no hay más que uno... Ahora bien, entre Jekyll y Hyde, me quedo con el doctor, es decir, quien le gusta mucho, pero mucho, "Los viajes de Sullivan".

    Salucines

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