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jueves, 14 de junio de 2018

CINEMA GENOVÉS LIBRO Volumen II (2018)


Segundo volumen de la obra en panorámica que recopila en formato eBook las reseñas de películas y los estudios cinematográficos publicados en Cinema Genovés, veterano blog de cine inaugurado el mes de marzo de 2010. En esta continuación, El cine que ves. Tomo 2, se incluyen cerca de cincuenta críticas de títulos cinematográficos, fechadas desde enero de 2014 hasta mayo de 2015.

Ordenados según el orden temporal de publicación, los textos aquí incluidos han sido corregidos, ampliados y puestos al día, respecto a su primera edición. El libro contiene, asimismo, la ficha y la carátula de los films examinados, así como múltiples imágenes y fotogramas.

Próximamente, el volumen III de la obra, que contendrá la reseñas previstas de edición en libro (alrededor de otras cincuenta reseñas).

He aquí un libro en movimiento. Continuará

El presente volumen puede descargarse, entre otros sitios, en Amazon.es y Amazon.com





viernes, 29 de diciembre de 2017

DUNKERQUE (2017). SALVAD AL CINEASTA NOLAN


Sobre el director Christopher Nolan tengo señalada y descrita (entrada correspondiente al cineasta en el volumen colectivo Cine XXI. Directores y direcciones [2013, Cátedra]) su demostrada tendencia a la pirotecnia visual y la narrativa circense, dejando como resultado unas películas reconocibles por lo artificioso, el “más difícil todavía” y el triple salto mortal. Y poco más de interés, por lo que a mí respecta. 

Hasta que llegó la hora de… Dunkerque (Dunkirk, 2017), película que no dudo en calificar de extraordinaria, una enorme y venturosa sorpresa para mí, que exige el poner al día la valoración de su quehacer cinematográfico.
En el rodaje de Dunkerque (2017)
He aquí el texto aludido:

«CHRISTOPHER NOLAN (Gran Bretaña, 1970)

   Suele definirse el cine, desde hace lustros, como séptimo arte. El gran escritor cubano Guillermo Cabrera Infante lo caracterizó, justamente, como oficio del siglo XX. Qué pueda ser en el siglo XXI es algo que se verá; próximamente, en las pantallas. Probablemente, confirme el ascenso, apuntalado en la pasada centuria, hacia la consideración de arte total, ese anhelo omniabarcador reservado por Richard Wagner a la ópera. Desde su nacimiento, el cine ha ido beneficiándose gradualmente de las múltiples ciencias y artes, así como los más variados espectáculos, integrándolos en el ámbito fílmico y ofreciéndoles unas perspectivas cada día más imprevisibles. Así ha ocurrido con el teatro, la literatura, las artes plásticas, la música, la informática. Sin olvidarnos del circo, no tomado ahora como motivo argumental de un film, sino como referente integral a partir del cual ser construido. En cuyo caso, podríamos encontrarnos ante un proceso inverso al citado: el cine acabaría siendo subsumido por el circo.

   Que sigue habiendo cineastas contemporáneos propensos a ofrecer al público un espectáculo completo sobre varias pistas, aunque (de momento) en una sola pantalla, lo prueba cumplidamente el director Christopher Nolan. La no muy extensa, pero sin duda asombrosa filmografía del cineasta británico, conforma el paradigma cinematográfico actual del más difícil todavía, el anhelo ilimitado de sorprender y deslumbrar al espectador. Números de magia, contorsionistas, clowns, especies animales extraordinarias que corren y vuelan, lo nunca visto hasta hoy, nada en circo y cine debe ser igual que ayer. Porque sobre la arena o los platós de rodaje, el espectáculo, ante todo, debe continuar, sin repetirse y, ay, sin aburrir al personal.

   Desde el primer trabajo producido en el Reino Unido, el artesanal Following, y tras desembarcar en Hollywood, Nolan emprende una escalada fenomenal en la que cada título realizado representa un nuevo desafío. El flashback ya estaba inventado hace décadas; con Memento, la trama toda es contada de fin a principio. Batman ya no es gótico ni psicodélico; es hora de darle un baño de metafísica. Los sueños, sueños eran; ahora no sabemos lo que son ni quién los tiene (Insomnio, Origen). En proyecto, el cineasta planea otra vuelta de tuerca para cerrar la trilogía sobre Batman, además de una revisitación de Supermán. Qué maravilla nos tiene reservada, está por ver. Seguro que cine y espectador serán llevados otra vez al límite. Sin duda, el público se rendirá ante un próximo salto mortal, con Christopher Nolan como maestro de ceremonias.»





Dunkerque, film no sólo brillante, impactante y espectacular, sino, además, muy inteligente, revela, con todo, un dato principal: Nolan sabe hacer excelente cine, cuando quiere y/o cuando deja la pirueta y la cábala para consagrarse a la verdadera ‘magia cinematográfica’. Según esto, podría ser encuadrado en la categoría que denomino “directores entre el cielo y el infierno”, capaces de elevar unas veces su talento y su capacidad artística hasta lo más alto, para, en otras, caer en picado hasta estrellarse.

Película bélica sobre la salvación, Dunkerque muestra la mano hábil del realizador, pero no el dedo que, apuntando a la luna, la pretende eclipsar. ¡Bravo! Sostengo que es posible (y aun deseable) emprender una obra con personalidad propia y vocación innovadora, aunque sin por ello empeñarse en querer inventar el cine (el arte, en fin) en cada plano o secuencia. El artista (como el hombre, en general) es un ser herederoDunkerque, por centrarme ahora sólo en la perspectiva aérea del film, es descendiente directo de clásicos muy conocidos como Wings (Alas, 1927. William A. Wellman) o Hell's Angels (Los ángeles del infierno, 1930. Howard Hughes). Lo valiente no tiene por qué ser descortés.


Sólo pondría dos objeciones a la película. Primera: la banda sonora, firmada por el celebrado compositor Hans Zimmer, resulta machacona y pretenciosa, en ocasiones hasta la irritación, precisamente en los momentos de mayor tensión en la trama, cometiendo un tremendo error fílmico no poco inhabitual el “subrayado”, como si las magníficas imágenes que brillan en la pantalla no fuesen suficientes, y las notas musicales (cuando no el ruido o dar la nota) intentasen elevarse por encima de aquéllas. 
En segundo lugar, el montaje, por lo general, imprime a bastantes secuencias del film un ritmo (un tempo) más acelerado de lo que la situación exige, hasta el punto de que priva al espectador (desde luego, a este espectador) del placer de disfrutar plácidamente de bastantes, muchos, planos y escenas de gran belleza.



Acaso el ‘pasado’ (música desquiciada, montaje epiléptico, prisa e incontinencia fílmica) no ha dejado de estar presente del todo en el hoy del cineasta británico. El futuro es lo que está por venir. Ya veremos lo que nos tiene reservado.

En Dunkerque, Christopher Nolan sustituye el gesto por la gesta, el ¡ale hop! por el rito mágico de “Luces. Cámara. ¡Acción!” ¡Bravísimo! El resultado es superior. Falta por descubrir de qué lado caerá la próxima cinta que, presumiblemente, realice: si cara o cruz.












jueves, 14 de diciembre de 2017

CINEMA GENOVÉS LIBRO Volumen I (2017)


Primer volumen de la obra en panorámica que recopila en formato e-book las reseñas de películas publicadas en Cinema Genovés, veterano blog de cine con más de siete años en cartel. En esta obertura, El cine que ves. Tomo 1, se incluyen más de cincuenta recensiones críticas de títulos cinematográficos, aparecidas entre el mes de marzo de 2010 y diciembre de 2013.

Ordenados según el orden temporal de publicación, los textos aquí incluidos han sido corregidos, ampliados y puestos al día, respecto a su primera edición. El libro contiene, asimismo, la ficha y la carátula de los films examinados, así como múltiples imágenes de fotogramas.

Al presente volumen tengo previsto que le sigan futuras publicaciones incluyendo la totalidad de análisis de películas ya realizados, más los que sean compuestos en el futuro, así como otras secciones del blog: críticas de libros de cine, análisis de series de televisión, semblanzas de personalidades de la historia del cine, etcétera. He aquí, en fin, un libro en movimiento.

Plan general de la obra:

  • Cinema Genovés. Vol. I. El cine que ves. Tomo 1. (Reseñas de películas). Publicado el día 14 de diciembre de 2017.
  • Cinema Genovés. Vol. II. El cine que ves. Tomo 2. (Reseñas de películas continuación). 
  • Cinema Genovés. Vol. III. Tomo 3. Su ampliación en más tomos el tiempo lo dirá…
  • Cinema Genovés. Vol. VI. El cine que lees. (Recensiones de libros sobre temática cinematográfica)
  • Cinema Genovés. Vol. V. Series de tv, en serio (Reseñas de teleseries y textos sobre la relación entre el cine y la televisión)
  • Cinema Genovés. Vol. VI. El camerino (Semblanzas de personajes y ensayos variados relacionados con el mundo del cine)
Salucines

El primer volumen de la serie, ya publicado, puede adquirirse aquí en la página web de Amazon.es
aquí en la página web de Amazon.com




lunes, 11 de septiembre de 2017

NOVEDADES EN LA NUEVA TEMPORADA

El blog Cinema Genovés comenzó a rodar en el mes de septiembre del año 2010. Cumple, pues, siete años de existencia. Desde su estreno, han sido publicadas más de 300 entradas, superando hasta el momento las 325.000 visitas por parte de amables abonados y visitantes circunstanciales. Gracias a todos.

En la nueva temporada que comienza, el blog va a experimentar novedades. Los tiempos cambian cada vez con más velocidad y con mayores efectos, particularmente en los medios de comunicación, las revistas, los magazines y, cómo no, en los blogs, el terreno y el cometido de los cuales, en buena medida han sido conquistados y/o atraídos por las redes sociales (rrss).

Cinema Genovés está presente en Facebook y en Twitter. El alcance y el impacto social de una entrada (post) y, en particular, la interacción internauta, son hoy muy superiores en las rrss en que los blogs; por ejemplo, los comentarios a las entradas en éstos prácticamente han quedado en un mero complemento residual. Es hora, pues, de reorganizar la tarea y ponerse al día.

He aquí las novedades anunciadas:

Las entradas regulares que hasta el momento se publicaban en Cinema Genovés blog tendrán en sus hermanas en Facebook y Twitter su destino habitual, adaptándose, claro está, a las particularidades (y limitaciones) de éstas, preferentemente en materia de espacio y edición. 

Los textos extensos y que exijan una composición más prolija, serán publicados en el blog; con otra novedad: tales escritos servirán de base para la colección de libros Cinema Genovés ya programada. El contenido de los mismos estará alimentado por las entradas publicadas en el blog, las pasadas y las futuras, siendo éstas incorporadas paulatinamente a los volúmenes respectivos (al tratarse de libros de autoedición digital, la actualización será casi inmediata).


Dado el considerable y muy diverso material publicado hasta la fecha, tengo previsto, en principio, seccionar Cinema Genovés Libro en cinco volúmenes. Organizados por temas, ofrece el siguiente plan:

  •  Cinema Genovés. Vol. I. El cine que ves. Tomo 1. (Reseñas de películas)
  • Cinema Genovés. Vol. I. El cine que ves. Tomo 2. (Reseñas de películas, continuación. Su ampliación el tiempo lo dirá…)
  • Cinema Genovés. Vol. II. El cine que lees. (Recensiones de libros sobre temática cinematográfica)
  • Cinema Genovés. Vol. III. Series de tv, en serio (Reseñas de teleseries y textos sobre la relación entre el cine y la televisión)
  • Cinema Genovés. Vol. IV. El camerino (Semblanzas de personajes y ensayos variados relacionados con el mundo del cine)



La publicación de los libros citados (actualmente en fase de composición y edición) serán anunciados oportuna y puntualmente. Atentos a la pantalla.
Es mi deseo que estas novedades resulten del agrado de los amigos, seguidores y visitantes, de Cinema Genovés. Sea como fuere, confío en seguir contando con su presencia y compañía (así como atender a las sugerencias y/o críticas que tengan a bien transmitirme) en la nueva navegación/programación que iniciamos. En este escenario o en otras plataformas, el espectáculo debe continuar. ¡Viva el cine!

Salucines


domingo, 13 de agosto de 2017

BASILIO MARTÍN PATINO: EL TESTIMONIO Y EL ALEGATO


Una exposición celebrada en Madrid en 2008 sobre la obra de Basilio Martín Patino (1930-2017) llevaba el rótulo siguiente: Espejos en la niebla (Un ensayo audiovisual). ¿No tenemos ya perfilado en esencia, resumido en los susodichos título y subtítulo, la personalidad y el carácter de este trabajador de imágenes? Porque difícilmente podemos referirnos a Martín Patino como «cineasta» o, al menos, tenerlo por un cineasta y nada más. Ha hecho películas, en efecto. ¿Por qué no calificarle, en consecuencia, hacedor de films? Con esta fórmula, por irnos más lejos, al otro lado del océano Atlántico, suelen referirse en Estados Unidos al director de cine; en inglés, moviemaker filmmaker.

En Europa ha triunfado, por el contrario, la expresión «autor» (del francés «auteur») para identificar tal actividad, locución que subraya la faceta creativa, ilusionista, del cineasta en detrimento de la meramente artesanal, operativa, fabril. Desde una perspectiva material e histórica, la faena realizada por Martín Patino está más cerca de la dimensión práctica y productiva característica del cine representado por los hermanos Lumière, que, por ejemplo, la simbolizada por Georges Méliès.

A propósito de Patino, nos hallamos ante un personaje inequívocamente español, diríase que obsesionado por España y su historia; por una España, eso sí, pasada por una mirada neblinosa, un sentimiento agónico, una pasión agonista, una posición agonal ante la realidad, propia de un dios pagano, tal que el Jano de la antigua Roma. Como divinidad con dos cabezas, así veía y sentía España este castellano seco que fue Martín Patino. Moneda de dos caras, al fin y a la postre, tan sólo una de ellas cuenta. Lanzada al aire, siempre sale cara. Al otro lado, no hay faz, sino facha (en italiano, faccia), el signo de la cruz. En este caso, más que una representación con dos rostros, mirando cada uno en la dirección contraria, ignorándose, el perfil uniforme, las imágenes concebidas por la cabeza unívoca, de Martín Patino están señalados por el antagonismo, por mostrar caras con las frentes opuestas, por aquello del enfrentamiento.



¿Estoy refiriendo algo semejante a mirarse el ombligo? Más bien, mirarse en el espejo del propio ser. O no ser. En uno de los trabajos de Martín Patino, La seducción del caos, el personaje interpretado por Adolfo Marsillach observa cómo se rompe en pedazos el cristal que refleja su figura. Olvídese el analista dialéctico de interpretaciones rebuscadas, de homenajes a Orson Welles, que si Ciudadano Kane, que si La dama de Shanghai. No hay nada de eso. Atendamos nuevamente al títuloLa seducción del caos. ¿No está claro? El caos es aquí el caso, un casus belli. Y a la sazón no hay componendas ni reconciliación que valgan. La lucha agonal es, en este caso, a vida o muerte. Tampoco existe la menor tentación por ajustarse a la corrección política, porque en rigor las composiciones de Martín Patino no forman un corpus político. Elevándose por encima de lo político, acaban aterrizando en lo más profundo del cerebelo memorioso.

¿Por qué denominar «cine» el trabajo de Martín Patino? Más que dirigir películas, ha hecho productos manufacturados; más que imágenes en movimiento, foto fija.

¿Cine documental, entonces? Diríase que documento puro y duro. O por mejor decirlo aún: testimonio y alegato. Corpóreos y físicos como los artilugios, las linternas mágicas y los zoótropos que tanto le gustaba fabricar, coleccionar, archivar.

Veamos sus documentales y reparemos en el montaje: seco, duro, tajante. La banda sonora suena a altavoz. Las palabras retumban como soflamas. No da tiempo al espectador para la reflexión. Se busca la exaltación del ánimo, la emoción, la palpitación, la agitación.

¿Cine de arte y ensayo, en suma? Demasiada visceralidad y ardor para clasificarse así. Sorprende, no obstante, la profusión de seminarios, ciclos, monografías y estudios sobre Martín Patino. Aunque, bien pensado acaso sea necesario un sesudo análisis para penetrar en niebla tan espesa. ¿En qué quedamos, pues?

¿Ensayo audiovisual, en fin? Sí, así es. A ver si de esta forma dejamos de una vez la disputa. Y es que, después de todo, no vale la pena abrir otro frente, otra disputa, para comprobar quién tiene razón, quién gana esta vez.

Basilio Martín Patino, descanse, finalmente, en paz.