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sábado, 30 de octubre de 2010

SERIES DE TV Y CINE ACTUAL


¿Cine? ¿Series? Lo digo en serio. El mejor cine que está produciéndose en estos últimos años no viene enlatado en forma de largometraje, de película destinada a la gran pantalla (en su mayor parte, un aburrimiento y una lata), sino en formato de serie de televisión, pensada y realizada para la pequeña pantalla. No hay exageración alguna en los que voy a decir: hoy vemos más y mejor cine en algunas de las recientes series televisivas que en las cintas proyectadas en las salas comerciales. Tal circunstancia —extraordinaria, eso sí que no lo niego—, perceptible desde hace por lo menos una década, no sólo en España, tiene, a mi juicio estas causas principales:

1) Los estrenos que anuncian las carteleras cada semana, en franca y progresiva decadencia, son diseñados y fabricados, casi en exclusividad, para el tipo de público que, todavía hoy, sigue acudiendo a las salas de cine, en especial, los fines de semana: jóvenes y menos jóvenes, con el expreso, y casi exclusivo, deseo de salir de casa y no tanto de visionar películas. Acuden, generalmente, a la sala de cine para no quedarse en el salón de casa. Aunque no lo parezca, no hay aquí auténtico conflicto entre cine y televisión. Ambas opciones (sala o salón) participan de similar hábito de comportamiento. El «gran público» no se sienta en la butaca de cine o ante el televisor interesado por visionar algo en particular: va al cine (o enciende la televisión) a ver lo que echan. La práctica tradicional de comprar la entrada en la taquilla y ocupar un asiento en el patio de butacas queda hoy reservada para algunos irredentos y muy puristas conservacionistas del medio. Ayer, me atrevo a barruntar, eran los activistas del cine de arte y ensayo. A menudo, se trata de los mismos individuos.


2) La disponibilidad de acceder a los últimos estrenos y a las películas de toda la vida es hoy posible por medio de descargas de libre acceso en Internet, donde se consiguen copias cada día de mejor calidad. De hecho, desde hace años, la mayoría de cinéfilos ven sólo cine en casa (home cinema), en espacios de la vivienda reservados —o mejor, consagrados— a tal fin, bastantes de los cuales no son más reducidos que muchas minisalas comerciales. ¿Está el cine en crisis? En crisis ha entrado un determinado modelo de producción, distribución y consumo cinematográfico. Nunca ha habido tantos espectadores de películas como ahora.

3) Cada día más, y a mayor escala, buena parte de las compañías cinematográficas se han asociado a —o convergen en acuerdos puntuales con, o se han reconvertido en— las productoras de televisión con el propósito de realizar series y miniseries de televisión. En este segmento, centran en la actualidad su política  (policy) de producción. Dicha tendencia, entre otras causas, ha dado como resultado que ambos modelos de producción confluyan, hasta el punto de hacerse muchas veces casi imposible de diferenciar. Sobre todo, si nos fijamos en los productos elaborados. Determinadas productoras y empresas de televisión por cable —por ejemplo, HBO— han revolucionado el concepto «serie de televisión» al sacar adelante títulos y seriales que, en términos de producción, estética y narrativa y de calidad son difíciles de diferenciar de un largometraje.


Haremos sitio en Cinema Genovés, cómo no, a las series «clásicas», o algunas de ellas, que pasaron por la pantalla hace bastantes años. Pero, como los tiempos y las tendencias avanzan que es una barbaridad, ya podemos citar algunas series realizadas recientemente y convertidas en un visto y revisto en auténticos clásicos de la televisión ¡y de la historia del cine! Estoy pensando, por ejemplo, en Los Soprano (The Sopranos, 1999-2007), Hermanos de sangre (Band of Brothers, 2001), Bajo escucha (The Wire, 2002-2008), Deadwood (Deadwood, 2004-2006) John Adams (John Adams, 2008), Treme (Treme, 2010).

De estas «series cinematográficas» hablaremos, en serio, también de las «series-series», títulos recién estrenados que siguen conservando el modelo estándar, siempre que tengan calidad. Aquí, en Cinema Genovés.

Me da la impresión de que, de ahora en adelante, van a dar más que hablar y que escribir determinadas series de TV que la mayoría de estrenos en cine.

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