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martes, 19 de octubre de 2010

EN EL CINE CON KAFKA


Hanns Zischler, Kafka va al cine, editorial minúscula, traducción Jorge Seca, Barcelona, 2008, 202 páginas.

Hanns Zischler es, sin duda, un personaje trotamundos y polifacético. Nacido en Nuremberg en 1947, reside en la actualidad en Berlín, si bien viaja incansablemente por toda Europa allí donde un proyecto cultural llama su atención. Escritor, traductor, actor, editor, director de teatro y cine, crítico de cine, Zischler es conocido, principalmente, por su faceta de actor, al haber participado en producciones de gran difusión, como Munich, el filme rodado por el director norteamericano Steven Spielberg sobre los atentados terroristas palestinos contra deportistas israelíes durante los Juegos Olímpicos en dicha ciudad bávara en 1972 y el correspondiente plan de represalia del Mossad. Ha trabajado, asimismo, en la pantalla a las órdenes de Claude Chabrol (recientemente fallecido), Jean-Luc Godard, Wim Wenders e István Szabó.

No tiene nada de extraño, pues, que Zischler se sienta atraído por las relaciones entre la literatura y el cine, convergiendo, en este caso, en la figura inmortal del escritor checo, de ascendencia judía y habla alemana, Franz Kafka. El ensayo firmado por el autor alemán, Kafka en el cine, representa, sin embargo, mucho más que eso, sin ser ello poco. A raíz de la realización de un documental para la televisión en 1978 sobre el autor de La metamorfosis, Zischler descubre una faceta del escritor de Praga prácticamente desatendida por los estudiosos que habían indagado hasta la fecha sobre su vida y obra: la afición por el cine.

Todavía por parte de muchos biógrafos existe un cierto prejuicio que minusvalora u obvia la influencia de los gustos cinematográficos en la producción de un creador. Si la familia o las amistades de un genio de la literatura o las artes plásticas, las lecturas realizadas, los viajes llevados a cabo, aportan importante información acerca del personaje a estudiar, ofreciendo vías de investigación que nos hablan de su personalidad, sensibilidad y entendimiento, ¿por qué no rastrear la afición cinematográfica de celebridades como Kafka?

Esta tarea es la que emprende Zischler en su libro: un ensayo, a medio camino entre la biografía, la historia social y la crítica literaria y cinematográfica, que bucea, especialmente, en los diarios de Kafka la referencia de las películas que más le impactaron. Nos informamos, entonces, de la asistencia al cine de Kafka, no sólo en Praga sino también durante sus viajes Munich, Milán o París, en compañía de su amigo Max Brod, así como de las salas y los asistentes a las mismas en aquellas fechas. Tras la sesión cinematográfica, ahora ante el papel, Kafka proyecta en las cartas a Felice Bauer los filmes visionados.

El libro, breve y de tamaño bolsillo, ofrece, no obstante, un testimonio y una recreación muy valiosos de un autor y una época memorables, junto a una generosa colección de fotografías e ilustraciones referidas al asunto, rigurosamente listadas todas ellas en apéndices al final del volumen, así como una relación de la filmografía mencionada. Una edición, en suma, impecable.

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