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lunes, 9 de noviembre de 2015

FLOR DE PASIÓN (1929)


Título original: Die Frau, nach der man sich sehnt
Año: 1929
Duración: 76 minutos
Nacionalidad: Alemania
Director: Curtis Bernhardt (como Kurt Bernhardt)
Guión: Ladislaus Vajda, a partir de una narración de Max Brod
Fotografía: Curt Courant, Hans Scheib
Reparto: Marlene Dietrich, Fritz Kortner, Frida Richard, Oskar Sima, Uno Henning, Karl Etlinger, Bruno Ziener, Edith Edwards
Producción: Terra-Filmkunst

Conductor: Pascal Schumaker

Muy desigual e irregular, en verdad, la carrera cinematográfica del director Curtis Bernhardt (1899 -1981). Nacido en Alemania, la vicisitud biográfica del cineasta es en el siglo XX bastante común. Tras iniciarse con brillantez en la cinematografía del país natal, el ascenso del régimen nacionalsocialista en los años treinta le fuerza al exilio. Deambula por Europa durante unos años y acaba instalándose en EE UU hasta el final de sus días. Sin embargo, y diferencia de otros compatriotas suyos (de todos conocidos) con similar vicisitud, Bernhardt logró mantenerse en activo en América, aunque no forjar una obra sobresaliente.

Especializado en el melodrama, afronta los más variados temas: cine de época, comedia y aun musicales. En la mayor parte de ellos sin obtener un resultado destacable. Y no sucedió tal circunstancia por carecer de medios ni de posibilidades materiales. Por una parte, trabaja para los grandes estudios: tras debutar en Warner Bros., pasa a la Columbia y de allí a Metro-Goldwyn-Mayer, donde realiza la que considero su película más interesante en la etapa del sonoro en EE UU: Beau Brummell (El árbitro de la elegancia, 1954), muy correcto film protagonizado por Stewart Granger, Elizabeth Taylor, Peter Ustinov y Robert Morley, al frente del reparto.

Por otra parte, Bernhardt tiene a sus órdenes a las más deslumbrantes estrellas de la pantalla. Además de los artistas citados, y entre otros, trabajaron en los films que dirigió: Ann Sheridan, Ronald Reagan, Humphrey Bogart, Alexis Smith, Ida Lupino, Paul Henreid, Olivia de Havilland, Bette Davis, Glenn Ford, Joan Crawford, Raymond Massey, Van Heflin, Jane Wyman, Charles Laughton, Joan Blondell, Richard Carlson, Agnes Moorehead, Natalie Wood, Lana Turner, Rita Hayworth… Con todo y en suma, el producto resultante no convence plenamente: sus melodramas son previsibles y bastante convencionales (atrapado en no pocos casos, y entr otros inconvenientes, en la moda del cine psicológico); las comedias y los musicales, tienen poca chispa (lamento tener que decirlo; no todo van a ser «críticas positivas»). A Bernhardt no le sentó bien el ambiente de Hollywood, aun disfrutando el lugar de un clima muy favorable.


Sea como fuere, Curtis Bernhardt no es un cineasta a desdeñar. Si bien para encontrar lo mejor de la obra del cineasta germano es preciso remontarse a la etapa europea, y, en particular, al periodo silente. Un ejemplo de ello es Flor de pasión (Die Frau, nach der man sich sehnt), producción alemana de 1929, la última película muda que dirigió.

La trama resulta tan intrigante como apasionante. El escritor húngaro Ladislaus Vajda (hermano mayor de Ladislao Vajda, cineasta éste que realizó buena parte de su carrera cinematográfica en España, con estimables resultados) se encargó de la adaptación del guión a partir de la novela de Max Brod, La mujer que uno anhela.  La dirección es correcta y no pocas veces notable, facilitando así el lucimiento de Marlene Dietrich en el papel protagonista. En 1928, fecha del rodaje de Flor de pasión, faltaban todavía dos años para el estreno de El ángel azul (Der blaue Engel. Josef von Sternberg), película que encumbró a la actriz y la elevó a categoría de mito del cine. Aun con un buen número de títulos sobre sus tentadores hombros, es en Flor de pasión cuando Dietrich ofrece ya una genuina composición de femme fatale, de mujer que hechiza, de hembra fascinadora, por quien los hombres, fácilmente, pueden llegar a matar y/o a morir.




En este thriller, pasional más que romántico, ambientado en el sur de Francia, Stascha (Marlene Dietrich) hipnotiza desde su primera aparición a Charles Leblanc (Oskar Sima), joven recién casado que viaja en tren en viaje de bodas. Vecina de compartimento en el wagon-lit, Stascha diríase ser cautiva de su maduro amante (y cómplice), el Dr. Karoff (Fritz Kortner). Justamente, las secuencias en el tren (primera parte de la historia), lo más valioso del film, resultan tan sugerentes como sugestivas, plenas de suspense y misterio, alumbradas por los electrizantes cruces de miradas que se dirigen los protagonistas, entre otros arrebatos y juegos de seducción.

La cautiva cautivadora trastorna abruptamente a Leblanc, quien no duda en abandonar a su esposa (Frida Richard) en el tren, la cual, aun habiendo realizado la ceremonia nupcial se queda bastante descompuesta y, ciertamente, sin novio bajo una luna sin miel. Stascha es una mujer con pasado y mucho que ocultar. Sin dar muchas explicaciones, le pide al joven ayuda para desprenderse del siniestro Dr. Karoff. Esto basta para que el atribulado muchacho lo deje todo y siga a la sibilina mujer hasta un albergue en Suiza, donde le aguarda la fatalidad, como era de esperar.



No revelaré el final al objeto de que el lector/espectador disfrute hasta el último momento de este fascinante film, con una Marlene Dietrich que más allá que apuntar maneras, directamente al corazón humano (lo cual se da por supuesto), confirma una ascensión al olimpo del cine y el espectáculo. Que no hacía más que empezar.




2 comentarios:

  1. Yo confieso: ni Mi Reputación, ni Amor que mata, ni Una vida robada, que son las tres películas que me vienen a la cabeza ahora mismo, están entre mis favoritas a pesar de la Stanwyck, la Crawford y la Davis. Habrá que remontarse, entonces, a ver si tenemos más surte.

    Salucines

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    1. Pues, mira, aquí un amigo que te propone una selección del Curtis Bernhardt en cuestión. He revisado (parte de) su filmografía recientemente y la decepción ha sido grande.

      Lo dicho en la entrada, contando con lo mejor de Hollywood, no estuvo a la altura. Con las excepciones que cito: 'Beau Brummell' y esta 'Flor de pasión', que, en verdad, es muy interesante.

      Salucines

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