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lunes, 23 de enero de 2012

DIÁLOGO-FANTASMA Y CHARADA



Dícese del «fantasma» que es una especie de ente no real, que aparece bajo forma o apariencia insólitas, creando en las personas más impresionables, una cierta desazón, un estado de confusión.

Trataremos esta semana en nuestro espacio de películas y de fantasmas, un capítulo de la historia del cine que me apasiona. Y que tiene tras de sí una extraordinaria lista de títulos. Desde el Fantasma de la ópera, en sus distintas versiones, hasta El sexto sentido (1999 - M. Night Shyamalan), pasando por fantomas varios y las cintas de las que guardo mejor recuerdo: Jennie (Portrait of Jennie, 1948- William Dieterle, El fantasma y la señora Muir (Ghost and Mrs. Muir, 1947 - Joseph L. Mankiewicz) y Fantasmas de Roma (Fantasma a Roma, 1961- Antonio Pietrangeli). Piénsese, después de todo, que el mundo del cine, al menos desde los fantásticos cortos realizados por Géorges Méliès, tiene mucho de fantasmagórico. Sobre Jennie ya hemos escrito en Cinema Genovés y no descarto ocuparme de alguna otra obra representativa del género en el futuro.

En esta ocasión deseo detenerme, brevemente, de una sección del tema: los diálogos-fantasma. Me refiero por dicha expresión a aquellas líneas del guión que son atribuidas a determinadas películas, corren de boca en boca, adquieren hasta fama y leyenda, cuando, en realidad, no pertenecen a las mismas.

El ejemplo más conocido proviene de Casablanca (1942 – Michael Curtiz) y a la mítica frase fantasma: «Tócala otra vez, Sam». Porque el caso es que Rick (Humphrey Bogart), a quien se le atribuye la orden, no dice tal cosa. Ni siquiera Ilsa (Ingrid Bergman), cuando pide al pianista del club que interprete la pieza que remueve recuerdos y pasiones: «Play it, Sam. Play As Time goes by». He aquí el párrafo del guión, en cuestión. En una secuencia posterior, Rick, ahogado por la nostalgia y en el alcohol, le espeta a Sam: «You played it for her, you can play it for me. Play it» («La interpretaste para ella. Puedes, entonces, interpretarla para mí. Tócala»). Caso cerrado.


Dícese de una «charada» que es algo así como un acertijo, un rompecabezas, un entretenimiento. Y algo de esto hay en Charade, film dirigido por Stanley Donen en 1963. Típico producto marcado por la frenética estética sesentera, hoy se me antoja una comedia un tanto tontorrona, con un Cary Grant demasiado mayor para el papel y además muy pasado de rosca. Un atributo, por otra parte, habitual en este actor inglés que algún crítico positifo, con indudable éxito, denominó un día el «rey de la comedia». Y digo «éxito» porque la ocurrencia hizo fortuna, a base de repetirse como el ajo o un diálogo-fantasma. Por lo que a mí respecta en dicha comparación acaba para mí el éxito y la gracia del asunto.


La secuencia en la que Peter Joshua (Cary Grant) juega al baile de la naranja, la que se ducha vestido y la que revela (¡hay que ver la mueca que pone Cary!) su verdadera identidad a Regina «Reggie»Lampert (Audrey Hepburn) son tres ejemplos que muestran a las claras que en el país de los ciegos cinéfilos, el rey es tuerto. Lamentable error, cuando en el mundo del cine the King, por antonomasia, como todo el mundo sabe, no es otro que su excelencia Clark Gable.

 ¡Uy, Genovés, lo que ha dicho! ¡Una «crítica negativa»...! Como presiento que con estas últimas palabras casi estoy firmando mi testamento, y a fin de no ganarme enemistades, ni la vida que tanto quiero, me apresuro a compensar la anterior declaración con otras puntualizaciones más agradables, acerca del film. Son tan sinceras como las anteriores, pero, ay, más positifas: Audrey Hepburn, como siempre, se muestra encantadora (esta actriz sí es una reina del cine); Walter Matthau cumple su trabajo de modo sobresaliente; la música de Henry Mancini, muy inspirada; los títulos de crédito, diseñados por el gran Maurice Binder, de antología. Ea, dicho está. Ahora, vamos al caso.




Sucede que a propósito de Charade corre un bulo (he dicho «bulo», ojo) en forma de un nuevo diálogo-fantasma. Es este: Grant acompaña a Hepburn al hotel. En el ascensor que les lleva a la habitación, cuentan que tiene lugar el siguiente intercambio de frases:

Reggie.- (señalando con el dedo el hoyuelo en la barbilla de Peter/Cary) ¿Cómo te afeitas ahí? (How do you shave in there?).
Peter.- De la misma manera que los puercoespines hacen el amor, con mucho cuidado.

No negaré que la réplica es más que ingeniosa: brillante. Pero, ay, no está en la película. O yo no la he escuchado en el film, ni leído en el diálogo original. La conversación real transcurre en estos términos.

 
 
He aquí la transcripción del momento clave del diálogo:

Reggie.- ¿Cómo te afeitas ahí?
Peter.- ¿Qué era?
Reggie.- ¿Que era qué?
Peter.- ¿En qué estuvo mezclado tu marido?

Peter/Cary, por tanto, no contesta a la observación de Reggie/Audrey, sino que sigue con la cháchara de Charada, sin hacer nigún comentario al señalamiento recibido (un toque, por lo demás, muy de los años pop). Relatan por aquí y por allá que la censura española de la época modificó el diálogo, y que tal y que cual. ¿Otra charada que sumar a la lista fantasmal? 


¿Conocéis, queridos míos, la solución a este enigma? ¿Sabéis, queridas mías, de nuevas muestras de diálogos-fantasma en el cine? Es vuestro turno.


16 comentarios:

  1. Espero, Fernando, que en las rebajas te hayas mercado un sombrerito de ésos que llevan casquete recio, porque me huelo que todo es una artimaña para declarar a pecho descubierto que Cary no fue el rey de la comedia y eso es un atrevimiento que pocos podrán perdonarte. Los mismos que te acusarán, tarde o temprano, de acoso contra Hawks...

    Por lo demás, conocida la frase de Casablanca -que no fue- únicamente me queda recordar ése intercambio de frases de Charada cuya nueva presentación desconocía, pensando que, ciertamente, la censura española de la época se valió del doblaje para "reajustar" sentidos entendidos demasiado escabrosos por tales mentes protectoras de nuestra integridad moral.

    No tan sólo en Charada: incluso en North by Northwest creo que metieron la azada aquellos cuervos...

    Un abrazo.

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  2. Estupendo , me parece muy bien que abras un capitulo sobre Cine/fantasmas, porque la gran pantalla está lleno de ellos. Hilarantes los diálogosl.El como te afeitas , es algo que también le decían a bastante a Kirk Douglas. Yo hace poco he visto una muy simpática, el Fantasma de Canterbury, acon Robert Montgomery y sir Charle Laughton, en plena 2ª guerra mundial.

    Saludos
    Roy

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  3. Sí, sí, Josep, voy bien pertrechado, con casco de acero y cota de malla, por lo que pueda pasar...

    En "North by Northwest" lo que se censuró, creo recordar, fueron los arrumacos de los protagonistas, más que frases salvajes... Por cierto, y sin querer reabrir más heridas, Mr. Hitchcock fue, a mi juicio, el único director que supo mantener a raya a Cary Grant.

    Salucines

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  4. Lo que pasa, amigo Roy, es que con tantos capítulos como tengo abiertos, a ver los que puedo, finalmente, cerrar.

    Tienes razón en citar el también célebre hoyuelo de Kirk Douglas. ¿Recuerdas en qué peli le preguntan eso de "cómo te afeitas ahí"?

    Salucines

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  5. Uy,fantasmal tema que da para mucho! Por desgracia no recuerdo de memoria ningún caso, pero heberlos, vaya si los hay!! Con "Charada" me has refrescado la memoria porque precisamente, no hace mucho, un canal de esos que se llaman cinéfilos la emitió (doblada, por supuesto!) y fue muy esclarecedor. Por cierto, uno de los peores doblajes de nuestra adorada Audrey. Creo recordar que "En la gata sobre el tejado de zinc" tenemos algún ejemplo similar, pero no me haga usted mucho caso, menos a estas horas de la mañana en las que le comento.

    Charada. Mmmmmm....¿Sin Audrey la veríamos? Es una duda que me ronda la cabeza cada vez que la "revisito". Aun reconociendo que esos títulos de crédito son lo que te atan al sillón, para mí tiene un pequeño problema de ritmos, pero según el día uno puede considerar que es deliciosa o un poco pesada. Con todo, tiene grandes momentos. Y Cary es Cary, ese es su problema ¿Alguna vez no lo fue?

    Salucines

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    1. Pues mire, amigo deWitt, a ver si recuerda lo del diálogo-fantasma de la gata en el tejado de zinc, para que no sea demasiado doblemente fantasma el diálogo ese. Y porque de eso depende este juego.

      Dice usted que Cary es Cary. Como, en el fondo, todo está en la naturaleza y los orígenes de uno, tal vez la clave del caso está en que Cary nunca dejó del todo de ser Archibal Alexander. Usted ya me entiende.

      Salucines

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  6. El origen del fantasma "Play it again, Sam" no es otro que el de la obra de teatro de Woody Allen, quizás el origen de la mitomanía universal entorno a "Casablanca".

    Saludos

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    1. Cierto, Sergio, de ahí nació la leyenda de la frase-fantasma de "Casablanca". Lo cual pone de manifiesto un hecho verdaderamente extraordinario: cómo la recreación de una recreación puede tomarse como real. O ponerse en lugar de lo real...

      ¿Acaso no dijo Oscar Wilde que la realidad imita al arte?

      Salucines

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  7. Interesante propuesta Genovés!!
    No recuerdo ningún diálogo fantasma. Coincido con Sergio en lo de la frase fantasma de Casablanca y su relación con la obra de Woody Allen.
    En el caso de Charada... siempre he pensado que sería cosa del doblaje español de hace años donde se intentaban 'aclarar' las situaciones, es dedir, Audrey hace una pregunta que no debe quedar sin respuesta. Es una tontería pero quizás no tanto para los años franquistas en que se doblaron.
    Todos conocemos lo que ha hecho el doblaje para ocultar ciertas insinuaciones.
    Saludos.

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    1. Gracias, Manderly, como siempre, por tu amable comentario. Tienes razón en lo que dices. Aunque fíjate que, en este caso, la fantasmada parece provenir que quienes ven espectros donde no los hay o toman a simples molinos de viento por gigantes.

      Salucines

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  8. Una entrada muy divertida amigo Fernando, nada academicísta como nos tienes acostumbrados. La frase de Casablanca la dijo Woody Allen, lo leí una vez y veo que Sergio ya lo ha apuntado.

    La del hoyuelo de Gary tengo que reconocer que si me la colaron.
    Y ese GIF de Grant, muy gracioso si señor. Pero como a ti, me pareció mayor para el papel. Bueno, ya, para todos sus últimos papeles.

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    1. Perdona, Lorenzo, el retraso en publicar tu comentario y en contestarlo. Pero por alguna razón el administrador del blogger lo ha mandado directamente a spam. ¿Qué habrás hecho...?

      Pues el GIF no es un postizo, ni una imagen-fantasma. Es una muy buena animación de la escena real de la película, en la que Cary pone esa cara.

      Salucines

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  9. Me has hecho revisar Charada, a golpe de fast-forward, en busca ese diálogo que no fue, pero que efectivamente sí resuena en la memoria colectiva aunque yo no lo asociaba directamente con la peli de Donen hasta que leí tus líneas.
    Efectivamente no lo he encontrado... quizás si probase con el DVD en la tabla ouija...

    La entrada ha dado lugar a sabrosos comentarios, el primero de Josep me parece preclaro... ¡mr. Genovés hágase ya con el casco de acero! si va a tomar los nombres de Hawks y Grant en vano le va a hacer buena falta. Yo también adoro la comedia de Hawks.
    Que vd. prefiera a Grant en papeles de corte dramático, no quiere decir que nadie haya sido capaz de contenerlo en sus brotes histriónico-maníacos (que los hay en su filmo, hace poco revisé "Bésalas por mi" también de Donen y pase más miedo que otra cosa); Cukor en "Historias...", Mc Carey en sus dos pelis e incluso el mismo Donen en "Página en blanco".

    A la cuestión apuntada por deWitt sobre si merecería la pena ver Charada sin Audrey, no se que decir, sólo que es difícil imaginar esta película con otra protagonista femenina, Audrey es el contrapunto perfecto de todos esos personajes tan explícitamente paródicos, algunos incluso grotescos.
    Si pensamos en "Arabesco", "Casino Royale", "¿Qué tal Pussycat?" o en "La Pantera Rosa" todo películas de corte similar vemos que pese a sus evidentes carencias "Charada" es de las que mejor aguanta el paso del tiempo (podemos incluir "La pantera rosa" aquí también), en buena parte por la presencia de Audrey una de las estrellas más atemporales que ha dado Hollywood.

    Bueno pues ahí quedan estas reflexiones mr. Genovés.
    Salucines.

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    1. Gracias por tu generoso comentario y tus agudas reflexiones, amigo David.

      ¿Así que tú tampoco has encontrado el diálogo-fantasma ése en "Charada"? Pues va a ser que no está. Y será cosa de comenzar en serio un plan de cazafantasmas, porque puede que hayan bastantes más casos... por resolver. "Casos" que no "cascos" de acero. Entre amigos, podemos polemizar sobre nuestras filias y fobias cinematográficas, inherentes a todo buen aficionado al cine, sin echarnos los trastos a la cabeza, ¿verdad?

      Tienes razón en que otros directores, además de Hitchcock, fueron capaces de domar a la fiera de mi niño Grant.

      Salucines

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    2. Nada de trastos contra el casco, que no quiero salir en "El caso", amigo Fernando, ya puedes imaginar que mi beligerancia es tan seria como la escena del velatorio en "Charada".

      Salucines

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  10. Muy bueno, amigo David. Ocurrente y simpático comentario. Nada tengo, pues, que temer. A menos que, si tomamos como modelo la escena del velatorio en "Charada", haga yo el papel de fiambre...

    Salucines

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