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lunes, 14 de enero de 2013

LA NOCHE MÁS OSCURA (2012)



Título original: Zero Dark Thirty
Duración: 157 minutos
Dirección: Kathryn Bigelow
Guión: Mark Boal
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Greig Fraser
Reparto: Jessica Chastain, Joel Edgerton, Taylor Kinney, Kyle Chandler, Jennifer Ehle, Mark Strong, Chris Pratt, Mark Duplass
Producción: Columbia Pictures / Annapurna Pictures


Lo mejor que puedo decir, para empezar, de La noche más oscura (Zero Dark Thirty, 2012), último film dirigido por Kathryn Bigelow, es que se trata de un trabajo honesto y bien hecho. Tanto como el que centra el motivo de la cinta. Una película que no juega al escondite ni a los equívocos ni a la equidistancia, excepto cuando están justificados por el guión… 


No me encuentro extraño en el paraíso. Me siento extraño y desorientado en el subsuelo. No me las quiero dar de sabio, pero me ocurre como al protagonista del Mito de la Caverna, dirigido por Platón. ¿Conocen este título…? No abuso aquí del lenguaje ni retuerzo intencionadamente el sentido de las palabras, porque quien conozca esta narración clásica sabrá que el filósofo griego, al ilustrar con ella su teoría de las ideas, llevó a cabo la primera recreación conocida de una sala de cine. El protagonista principal del mito ha pasado gran parte de su existencia en el interior de la gruta más oscura, viendo, junto a sus compañeros de la noche, sólo las sombras de las cosas reflejadas en el fondo de la cueva, no la realidad de las cosas. Finalmente, logra salir a la luz y vérselas cara a cara con el ser.

Pues bien, ese es mi paraíso: mis seres queridos, mis libros amarillentos, mis películas clásicas. Cuando el deber me llama, vuelvo a la oscuridad de la sala de cine, a ver qué echan, a ver qué pasa… Tenía que visionar el último trabajo de Bigelow. En primer lugar, porque me gustó bastante su anterior film, En tierra hostil (2008). Me sorprendió, gratamente, comprobar cómo una directora era capaz de realizar un film bélico con tanta profesionalidad y transmitir con tanta naturalidad la camaradería de los «hermanos de sangre» (band of brothers), cuando, según señala el tópico, a las mujeres, en general, no les gusta el western ni las películas «de guerra». 

Kathryn Bigelow en pleno rodaje del film
En segundo lugar, porque deberían recordar ustedes que tengo escrito un ensayo titulado Cine, espectáculo y 11-S, de modo que sigo con especial atención las producciones de cine y televisión que tratan la cuestión del terrorismo y, en particular, los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos de América.

Misión cumplida por ambas partes. Por la mía, película visionada. Al menos no es un producto ambiguo y dudoso (como ocurre, por ejemplo, con la serie de televisión Homeland), ni una apología o justificación del terrorismo (no diré ahora nombres, porque estaría denunciando una acción constitutiva de delito, y nada diré aquí sin presencia de mi abogado…). Algo nada extraordinario en el mundo de la cultura actual. Pero, caramba, ¿es esto cine? Cuánto tiempo hacía que no iba al cine...

Para mí el cine es, básicamente, belleza, emoción y fantasía.

Y La noche más oscura es una especie de documental sobre la búsqueda y captura de un criminal, Osama Ben Laden, uno de los asesinos más sanguinarios de los últimos tiempos, líder de Al Qaeda, guía espiritual de los enemigos de América y Occidente, que no son pocos ni están todos en Oriente. Un documental con estructura narrativa y estética de telefilm, donde abunda el realismo sucio (desconfío, de entrada, de los films que empiezan con el lema «Esta película está basada en hechos reales»), el naturalismo policromo y aun el verismo intencional, bombazos y torturas, gritos y susurros, todo ello lo más ajustado posible a los hechos. 


He aquí un vivo fresco sobre la muerte del terrorista más buscado del mundo. Vale, pero ¿qué hay de la belleza, la emoción y la fantasía? Vale, pero ¿quién quiere realismo en el cine? Yo, en las películas, busco idealismo. Si quiere uno reflexionar, ¿por qué no lee libros de filosofía? A propósito, yo tengo escritos varios libros de filosofía… Y otros también sobre cine. Cada cosa en su lugar y no ponerse en el lugar del otro, ¿vale?

Hoy, los libros de filosofía ofrecen entretenimiento y juegos para adolescentes (El mundo de Sofía de Jostein Gaarder abrió la senda…) y las películas, ejercicios de reflexión, y acaso también de concienciación para adolescentes. El mundo al revés. Friedrich Nietzsche ya explicó la transmutación de los valores hace más de un siglo. Pero, dejémonos en este momento la filosofía. Volvamos al cine y a La noche más oscura. Cada cosa a su tiempo.

El argumento se ajusta al modelo del western clásico, luego repetido y adaptado de mil formas a otros géneros (acción, policiaco, aventuras, ciencia-ficción), aunque la cosa remite, en última instancia, a la Ilíada de Homero: Aquiles versus Héctor. La noche más oscura trata de un feroz enfrentamiento, de un duelo a muerte entre el representante de la ley y el villano, en el que el héroe, solo ante el peligro, debe liquidar al bandido, quedando, finalmente, solo, como Ethan Edwards, como Shane, como tantos otros... The End.


Hoy, el héroe es heroína, una heroína con una colega muy íntima que muere en atentado terrorista; durante los interrogatorios, ella muestra su desagrado por el dolor ajeno, los varones, no. Hoy, se trabaja en equipo, que es más socializador: una, comanda el operativo militar; el otro, dirige la banda de malhechores. 

Hoy, el bien y el mal son confundidos a menudo entre sí, víctimas y verdugos vienen a ser lo mismo, el igualitarismo y el relativismo nublan el horizonte. ¡Ay, cómo echa uno de menos las películas en la que los buenos vestían de blanco y los malos, de negro, cuando el espectador sabía que el criminal nunca gana, sin más explicaciones que dar! 

¿Qué queda hoy de un western —en cualquiera de sus apariencias— sin épica y sin lírica? Documento y reportaje. ¿Es eso cine? Bueno, a la vista de lo realmente existente, no está la película nada mal...

Cosas a agradecer en La noche más oscura. El preludio remite a la aciaga jornada del 11-S. Sólo escuchamos las voces de las víctimas. Pantalla oscura, en negro. Del día más oscuro a la noche más oscura, secuencia final del film: Zero Dark Thirty. Buena idea de guión, buen punto de partida. No hay imágenes de aquellos hechos luctuosos. Si quiere saber, lector, por qué es esto así —por qué ha de ser así— lea usted mi libro Cine, espectáculo y 11-S, si es usted tan amable... Las cartas boca arriba desde el primer plano: la misión de cazar y capturar a Ben Laden no es por azar ni por gusto de torturar ni matar, sino porque el crimen no puede quedar impune.

En esa tarea se empeña la protagonista Maya (Jessica Chastain), agente de la CIA, adonde se incorporó tras el 11-S con un objetivo principal, obsesivo, justiciero: vengar la muerte de tres mil compatriotas inocentes y liquidar a Ben Laden, primer responsable de la masacre terrorista. Este esbozo de personaje permitía un gran desarrollo que no llega, desgraciadamente, a realizarse, o, al menos, a sacarle todas las posibilidades que albergaba en potencia. La acción y el espectáculo mandan. Y si acaso hacer de paso reflexionar al espectador sobre lo que estamos haciendo. Sobre si está bien o está mal lo que hemos hecho. El discurso del método…


Pero, por todos los cielos, ¡qué ha quedado en el cine de la belleza, la emoción y la fantasía! Dicho lo cual, sí, una película recomendable. Tal vez esto sea todo lo mejor que puede ofrecer el cine de hoy.


12 comentarios:

  1. Ya quisieran muchos telefilms tener esa estética, Fernando. Dudo que el cine comercial de EEUU dé muchas mejores películas. Piensa incluso que ha sido alabada casi sin reservas por quienes se muestran críticos ideológicamente con las políticas de la Casa Blanca.

    Un saludo

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    1. Ya he sostenido en este sitio, Sergio, que para mí lo mejor del cine de estos últimos años se ha hecho en series de televisión, y no me refiero a Antena 3 o Tele 5... Desgraciadamente, parece que la crisis ha tocado también a HBO y compañía, teniéndonos a dieta.

      Ahora bien, puestos a elegir, yo me quedo antes con "Band of Brothers" que con "Zero Dark Thirty". Y hablo de cine, no de política. Cada cosa en su lugar.

      Salucines

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  2. Ups! Pensé que me había equivocado de sala...
    A pesar de Jessica Chestein, no tengo, a priori, un gran interés por ver lo nuevo de Bigelow, aunque sé que acabaré haciéndolo, quizás cuando pase la oleada de premios inaugurada esta madrugada. Pero, me quedo con tras palabras de tu reseña: belleza, emoción y fantasía.

    Salucines

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    1. Creía que equivocaba de sala. Eso le pasa usted, amigo deWitt, por frecuentar los minicines. Cinema Genovés se ve enseguida y se distingue... de inmediato.

      Insisto en que la película vale la pena. Vaya a verla, hombre, no todo va a ser Victor Fleming y Mervyn LeRoy...

      Salucines

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  3. Jo, Fernando hablando de cine actual... jaja... ¡Mira tú! ^^

    Nah, estoy muy de acuerdo en varias cosas que apuntas aquí, el film es realista y no se permite convencionalismos, tiene una gran puesta en escena y el métodp de Bigelow al narrarnos la historia es preciso y contundente. Venga, que yo no pude despegar el ojo de la pantalla la mayor parte del metraje. Y Chastain a mí me parece grandiosa en ese papel.

    Salucines :)

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    1. Pues sí, daniel, uno que se moderniza y sale de vez en cuando. Me siento rejuvenecer...

      Y si no despegaste los ojos de la pantalla, ¿no sería por no perder de vista a la Chastain?

      Salucines

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  4. Pues a mí ciertas dosis de realismo me emocionan también mucho... pero te entiendo, Fernando. Cómo no.

    Bueno, al menos la excursión a la sala no salió tan mal. Pudo haber sido mucho peor, créeme. Ahora con un par de cintas clásicas de las tuyas recuperas los niveles recomendados de belleza, emoción y fantasía en un pispás ;)

    Un abrazo

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    1. Vaya que sí. Ya lo verás aquí la próxima semana, en Cinema Genovés...

      Salucines

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  5. D. Fernando prefiero no leerle, no por nada, que me encanta, pero quiero "llegar" virgen, si puedo, a las películas. No me lo tenga en cuenta que cuando la vea pasaré a leer su reseña.

    Por cierto, queda desestimada la insinuación de matrimonio que me hizo ayer, si no le gusta el cine coreano no lo vea. ;.))))

    Saludos
    Roy

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    1. Ah, pero es que hasta ahora me leía usted...

      Y ahora,además de que pasa de largo por mi blog, que pasa de mí, me da calabazas... Pues, me buscaré una coreana. Del sur.

      Señor juez, salucinado me deja usted....

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  6. Vengo de la posterior, que enlaza hasta aquí, Fernando, porque ya me parecía que se me había pasado por alto.

    No tenía a priori muchas ganas de ver esta película y me dejas frío, frío, con tus sensaciones. No sé. Igual si me la acercan y no tengo plan, la veo. De hecho, la anterior, con la que ganó el oscar, la tengo en conserva porque me da que no me gustará.

    Intuición, podría ser, errónea. Tiempo al tiempo...

    Un abrazo.

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    1. Vaya, Josep, parece que se ha acumulado la faena... En efecto, no muestro entusiasmo por este film, aunque creo que vale la pena echarle un vistazo. Lo mismo digo de "En tierra hostil". Y casi estoy por decir que ésta me gusta más que la última, "La noche más oscura". En fin, tu verás...

      Salucines

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