«Es
más fácil engañar a la gente, que convencerles de que han sido engañados.» (Mark
Twain)
El engaño y el autoengaño (engañar a otros y autoengañarse) son acciones moralmente reprobables, a menos que tengan un carácter inocente o tengan un fin que los justifique en aras a un bien superior al propio acto de engañar.
Asimismo, sería disculpable si el hecho se produce
en un contexto de humor; por ejemplo, el que puede advertirse en el siguiente
fragmento del guion de la película Go
West! (Los hermanos Marx en el Oeste,
1940):
Empleado de la Estafeta de Correos:
Escucha [a Joe Panello (Chico Marx).] ¿Puedes hacerme un favor? Recibí un
telegrama para Dan Wilson. ¿Querías entregárselo y ahorrarme el viaje?
«Joe Panello: ¡Claro! Escucha [a
Rusty (Harpo Marx)] entregaremos el
telegrama. Quizás sean buenas noticias.
Empleado de la Estafeta de Correos: Aquí
lo tienes y muchas gracias.
Joe Panello: Eso está bien. Para Dan
Wilson. Eso también significa que no podemos abrirlo. ¿Lo prometes? [a Rusty (Harpo
Marx), quien asiente con la cabeza y cara de curiosidad] Está bien. Lo abrimos,
pero no lo leemos. Pero, no creo que pueda confiar en ti. Y sé que no tú puedes
confiar en mí. Entonces, te diré lo que haremos. Lo leo, pero no lo escuchamos.
Vamos, ¿tápate los oídos? [Rusty lo hace. A continuación, leen el telegrama con
los oídos tapados] ¿Sabes? Rusty, hice trampa: escuché [Rusty, avergonzado,
asiente con la cabeza y cara de vergüenza]. ¡Tú también! [Ríen ambos]»
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