Título original: Disney's Pinocchio
Año: 1940
Duración: 87 minutos
Nacionalidad: Estados Unidos
Director: Ben
Sharpsteen y Hamilton Luske
Guión: Ted Sears, Webb
Smith, Joseph Sabo, Otto Englander, William Cottrell, Aurelius Battaglia,
Erdman Penner (basado en el relato Carlo Collodi)
Música: Leigh Harline,
Paul J. Smith, Ned Washington
Productora: Walt Disney Pictures
Premios: Oscar de 1949 a la Mejor canción y a la Mejor Banda Sonora
Original
Del salón en el ángulo oscuro de la videoteca de
mi casa de verano, de su dueño tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de
polvo, veíase sobresalir una película muy especial. ¡Cuántas imágenes
inolvidables dormían en su interior,
«como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!»
El caso es conocido y muy común: uno no sabe
dónde guardar los varios centenares de películas en VHS que han alegrado su
vida durante tantos años. Los DVD y los discos duros portátiles cumplen hoy
la función de almacenamiento y transporte de mi colección de cine, ya veremos
mañana qué pasa. Ahora las cintas de video están, por así decirlo, de veraneo
perpetuo, relegadas a un descanso que se nos antoja un jubileo próximo a la
jubilación, la antesala del olvido y el silencio. Muchas de ellas han sufrido
el paso del tiempo y apenas pueden ya reproducirse en condiciones aceptables.
Es por ello que revisando aquel tesoro que parece escurrirse de mis manos
como un puñado de arena, le tomo el pulso a alguna de aquellas cintas preciosas
en el reproductor para evaluar su estado de salud. De la mayoría tengo
copia en otros soportes, menos mal. Aun así, me resisto a sacrificar las que no
pasan el examen, incluso las que muestran un estado deplorable, imposible de
visionar y escuchar. Y, con todo, ahí están, custodios de mi pasado cinéfilo,
testimonio de muchas veladas gloriosas bajo el influjo de las estrellas del
cine.
Decía que vi sobresalir una cinta de video en
uno de los estantes de la librería donde reposa mi memoria cinematográfica
pretérita. Al hacer limpieza, suelen quedar desordenadas
las filas, la indisciplina y el desbarajuste se adueñan de los anaqueles. Como
consecuencia de esto, mientras algunas quedan relegadas al fondo, otras dan un
paso al frente como presentándose voluntarias a pasar revista. Pero la lámina
de polvo (ustedes me perdonarán) que cubría ésta en particular informaba de que
no había sido movida de sitio en años. ¡Qué misterio....!
Acaso haya algo de encantamiento
y prodigio, de maravilla y magia en semejante desmarque del grupo, por parte de
aquello que anhela salir de la noche oscura del olvido, como cuando despunta el
alba y nace el sol, cada día, por el horizonte.
«-¡Ay! —pensé—, ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: “Levántate y anda”!»
(Gustavo Adolfo
Bécquer)
Era Pinocho,
como ya habrán adivinado, sí Pinocho, la película animada de Walt Disney
que tanto me emocionó de niño y de grande. Un film encantador,
hermoso, conmovedor, para el niño y la niña de todas las edades, para mayores
sin reparos… Un film de toda la vida, un clásico del cine, el cual —otro
milagro— se reproducía una noche fantástica de verano en perfectas condiciones
en la pantalla de mi Summer Home Cinema.
Nada más empezar este título que ha definido la
estética y la narrativa del cine de animación posterior, el segundo
largometraje de ese genio, de ese ilusionista, de ese mago llamado Walt
Disney; con sólo escuchar las inspiradas melodías compuestas para el film y
nos retrotraen al mundo de los sueños y las maravillas; a poco que rememoraba
yo la historia enternecedora del muñeco de madera en el que dormía un niño
deseado, volvía a renovarse en mí el ensueño. Volvía yo a renacer también...
Pinocho, Gepeto, Pepito Grillo, Fígaro y Cleo, también el
Honrado Juan y Gedeón, Strómboli y Polilla, la Ballena, y…el Hada Azul. ¡Qué
personajes tan animados, tan bien dibujados, tan reales, tan increíbles…! ¡Qué
historia tan hermosa y profunda, fuente de tanta sabiduría para la ética! ¡Qué
narrativa cinematográfica tan depurada y exquisita! ¿Sólo cine de animación?
Cine, sólo cine. Nada más y nada menos que cine.
¡Extra! ¡Extra!
¿Hay alguien que todavía no conoce esta película
inmortal? Sí, es posible. Especialmente, entre los más jóvenes. No pierdan
tiempo y concédanse un premio. Grandes y pequeños. ¡Ánimo! ¡Anímense!
Hay múltiples versiones de esta historia
inspirada en el relato de Carlo Collodi.
Aunque como la de Disney no hay ninguna…, deseo hacer notar ahora otras dos
más.
La primera es una versión fiel de esta fuente original es una
coproducción europea, Le avventure di Pinocchio, miniserie para
la televisión, dirigida por Luigi Comencini e interpretada por Nino
Manfredi en el papel de Geppetto, junto a apariciones estelares como
la de Gina Lollobrigida y Vittorio De Sica, entre otros nombres
luminosos. Muy recomendable.
La segunda es una versión libre de la historia original que
Steven Spielberg trasladó con sumo ingenio (este director sabe hacer buen cine,
cuando quiere) al film Inteligencia artificial (A.I. Artificial Intelligence,
2001). Un título que merece ser revisitado.













