Título en español: Los cuatro cocos
Año: 1929
Duración: 96 minutos
Nacionalidad: Estados Unidos
Dirección: Joseph Santley, Robert Florey
Guión: Morrie Ryskind (basado en
la obra de Edward S. Kaufman)
Música: canciones de Irving Berlin
Fotografía: George Folsey
Reparto: Groucho Marx,
Harpo Marx, Chico Marx, Zeppo Marx, Margaret Dumont, Kay Francis, Oscar Shaw,
Mary Eaton, Basil Ruysdael, Cyril Ring
Producción: Paramount Pictures
Quien pretenda contar, resumir o reseñar
una película de los Hermanos Marx está para que le encierren… en un camarote con cuatro cocos de remate. Un film de los Marx Brothers es para visionarlo una y otra vez,
para verlo y no creerlo, para tomárselo a broma, para pasárselo en grande.Y déjense de cuentos...
Las películas de los Marx Brothers, con
Groucho a la cabeza, aunque no sea el hermano mayor, son para ser escuchadas, para
seguir los diálogos que contienen línea a línea, aunque no al pie de la letra;
por lo general, son diálogos con segundas… Las
películas de los Hermanos Marx son vistas para, luego, leerlas.
Transcribo a continuación algunos
momentos especialmente hilarantes de una de las películasde los
Hermanos Marx con mejores diálogos, The Cocoanuts (Los cuatro cocos, 1929). Todavía
trabajaban para la Paramount Pictures, antes de pasar a la Metro-Goldwyn–Mayer. Por
entonces protagonizan una comicidad salvaje y desatada; el principio de la
entropía llevado al humor. Salve y ustedes
lo pasen bien…
The Cocoanuts, 1928 [Broadway]: Harpo (como Sam) y Chico (como Willie the Wop) en el escenario junto a Basil Ruysdael (como detective Hennessey)
El
director del hotel/Sr. Hammer (Groucho) es abordado por sus empleados:
Portavoz de los empleados del hotel.- Queremos verle, Sr. Hammer.
Hammer (Groucho). ¿Cuál es el problema? ¿Pagó alguien la cuenta?
Portavoz.- Queremos nuestro dinero.
Hammer.- Sí… Dinero… ¿Queréis vuestro dinero?
Portavoz.- Queremos la paga.
Hammer.- Ah, conque queréis mi dinero… ¿Os parece bonito? ¿Acaso
quiero yo vuestro dinero? Suponed que los soldados de George Washington
hubieran pedido dinero. ¿Qué sería hoy de este país?
Portavoz.- Pues lo pidieron.
Hammer.- ¿Y dónde está Washington ahora? No, muchachos, no. El dinero
nunca os dará la felicidad y la felicidad nunca os dará dinero. Esto debe ser
sarcasmo, pero lo dudo.
Portavoz.- ¡Queremos nuestro dinero!
Hammer.- Os prometo otra cosa. Uníos conmigo, trabajad duro y olvidad
el dinero. ¡Hagamos juntos de este lugar un hotel decente! Voy a comprar papel
de escribir para el hotel y el próximo año, si os portáis bien, podremos
comprar sobres. Pondré sábanas en todas las habitaciones, sin cargo extra.
Pensad… Pensad en las oportunidades que hay aquí en Florida. Hace tres años
llegué a Florida sin un centavo en el bolsillo. Y ahora tengo un centavo en el
bolsillo.
Portavoz.- Eso está muy bien, Sr. Hammer, pero llevamos dos semanas sin
cobrar y queremos nuestro salario.
Hammer .- ¿Salario? ¿Quieren ser esclavos del salario? ¡Respondedme a
eso!
Portavoz.- ¡No!
Hammer.- Claro que no. Bien, ¿qué consiguen los esclavos del salario?
Salario. Yo, en cambio, quiero que seáis libres. ♫
Recuerden que no hay nada como la libertad, excepto Collier y el Saturday Evening Post ♫. Sed libres, amigos míos. Uno para todos y
todos para mí. Yo para ti, tres por cinco y seis por un cuarto…
Encuentro entre la señora Potter (Margaret Dumont) y Hammer:
Sra. Potter: ¿Cómo está usted, señor?
Hammer: ¿Por qué no silba en el cruce?
Es usted precisamente la mujer que andaba buscando. Y ahora, le guste o no, voy a hablarle de los bienes raíces en Florida. Es usted la primera persona a quien
hablo de esto… hoy.
Sra. Potter: Lo siento, Sr. Hammer,
pero tengo prisa…
Hammer: ¿Sabe que el valor de la propiedad
ha aumentado un mil por ciento desde 1929? ¿Sabe que es el incremento más
exuberante desde Sophie Tucker? ¿Sabe que Florida es el lugar
más espléndido de América y Cocoanut Manor el lugar más sórdido de Florida?
Sra. Potter: Me habló de ello ayer…
Hammer: Lo sé, pero olvidé una coma.
Mire, casualmente tengo aquí la exclusiva de una subasta en Florida. Debe ir. Allí
encontrará diversión, sándwiches y subastas. Si no le gustan las
subastas podemos hacer un
contrato ahora mismo. Aquí está… Cocoanut Manor… Cuarenta y dos horas horas desde Times Square en tren. Mil seiscientas millas a vuelo de cuervo y mil ochocientas a vuelo de
moscardón. Ahí estás… Cocoonut Minor, gloria del desagüe de América y cloaca de
Florida. Es el distrito residencial
más exclusivo de Florida. Nadie vive en él. Y el clima... Pregúnteme por el clima, ande.
Sra. Potter: Muy bien… ¿Cómo es el…?
Hammer: Me alegra que me haga esa pregunta. Nuestro lema es: «Cocoanut Beach, ni nieve, ni hielo,
ni preocupaciones».
¿Sabe que Florida es el mayor Estado de la Unión?
Sra. Potter: ¿Lo es?
Hammer: Le ofrezco su clima… No, el clima ya está ofrecido… Le ofrezco sus
frutos… Le ofrezco sus
peras limoneras… Tome
todas sus peras limoneras y quédeselas, mire si la aprecio. ¿Sabe cómo se hacen
las peras limoneras?
Sra. Potter: No tengo la
más ligera idea…
Hammer: ¿Sabe que a veces requiere años juntar la pera y el limón? No se
gustan el uno al otro.
Sra. Potter: ¿No?
Hammer: No. ¿Sabe que muchas peras limoneras son
enviadas fuera del Estado cada año y que no vuelven?
Sra. Potter: Creo que no.
Hammer: Todo el mundo puede echarles el guante. Florida alimenta a la nación entera, pero nadie me
alimenta a mí, y de esto es de lo que quiero hablarle.
Sra. Potter: Sr. Hammer…
Hammer: Otra cosa. Le ofrezco nuestra
producción ganadera. Oh, no
es nada personal, pero aquí tenemos la producción ganadera ideal. Tenemos
cuernilargos, cuernicortos y calzadores de cuerno.
Sra. Potter: Sr. Hammer, ¿querrá dejarme decir
algo, por favor?
Hammer: A mí me parece un buen negocio,
y aquí hay algo más que quiero someter a su consideración. ¿Dónde le gustaría
estar cuando cumpla los sesenta y cinco? O sea, dentro de unos tres meses…
Sra. Potter: Si fuera comprar,
preferiría algún lugar como Palm Beach.
Hammer: ¿Palm Beach?!La Atlantic City de ayer y la ruina de
mañana! ¿Sabe que la población de Cocoanut Beach ha doblado la semana pasada?
Sra. Potter: ¿Ah, sí?
Hammer: Han nacido tres bulldogs y
estamos esperando una cabrita para mañana.
Sra. Potter: Lo lamento,
pero tengo prisa; debo irme.
Hammer
recibe la llamada telefónica de uno de los huéspedes del hotel:
Hammer: ¿Diga? Sí. ¿Agua helada en la
318? ¿Cómo es eso? ¿De dónde la ha sacado? Ah, ¿que quiere un poco? Oh, eso es
diferente. ¿Tiene algo de hielo? No, yo no tengo. Esto es Cocoanut Beach. Ni
nieve, ni hielo. Consiga algunas cebollas y obtendrá agua de sus ojos. ¿Qué? Lo
mismo le digo…
Hammer
recibe dos nuevos clientes, Chico y Harpo:
Hammer: Caballeros, ¿cómo están ustedes?
Vengan, vengan. ¿Qué desean?
Chico: Le enviamos un telegrama.
Hammer: Oh, ¿son ustedes los que
enviaron ese telegrama?
Chico: ¿Cómo está usted?
Hammer: Vaya, qué coincidencia. Yo también
suelo enviarme telegramas. Y ahora, ¿en
qué puedo servirles?
Chico: Queremos hacer una reserva.
Hammer: ¿Una reserva?
Chico: Sí. Queremos una habitación, pero
sin baño.
Hammer: Oh, comprendo. Vienen a pasar el
invierno. Bueno, pasen por aquí y veré lo que se puede hacer.
Chico: Muy bien. Nos quedaremos para el
verano también.
Hammer: Lo siento, muchachos, pero no
tenemos habitaciones vacías.
Chico: ¿No?
Hammer: Todo lleno.
Chico: De acuerdo, entonces tomaremos
una habitación.
Hammer: ¿Quieren una habitación?
Chico: Pues claro. Tomaremos una
ocupada.
Hammer: Botones, lleva el equipaje de
los caballeros. Eh, eh, ¿sabe que esa maleta está vacía?
Chico: No importa. La llenaremos antes
de irnos.
Hammer: Lo harán, ¿eh? Bien, la vaciarán
antes de que yo me vaya. Bueno, ¿les gustaría una suite en el tercer piso?
Chico: No. Prefiero algo más bajo. La
altura me produce vértigo.
Hammer: Pues tendrá que contentarse con
el sótano. Si llega a un acuerdo con las ratas.
Escena
de amor grouchiana entre el Hammer y la señora Potter:
Hammer: ¿Le han dicho alguna vez que se
parece al Príncipe de Gales? No me refiero al actual Príncipe de Gales, sino a
uno de los viejos. Y créame que cuando digo Gales quiero decir Gales [Wales].
Reconozco a una ballena [whale] cuando
la veo. ¿Dice que su habitación es la 380? ¿Sabe? Soy el propietario de este
hotel y tengo una llave maestra de cada habitación.
Sra. Potter: ¿Una llave maestra?
Hammer: Bueno, las llaves también tienen
derecho a un poco de instrucción, ¿no cree? ¿Y si encontrásemos una pequeña
casita? Sé dónde podemos encontrar una, pero a lo mejor los que viven en ella
no quieren irse. Pero si pudiésemos encontrar una linda casita desocupada, sólo
para usted y yo, donde pudiéramos arrullarnos y pelearnos [bill and cow]… No… Quiero decir, donde fuésemos el toro y la vaca [bull and cow].
Sra. Potter: ¿Sabe lo que está diciendo?
Hammer: Le aseguro que no es lo que estoy
pensando. Lo que quiero decir es…. Si tuviésemos una linda y pequeña casita, y
usted estuviera dentro y yo fuera, intentando entrar, o dentro intentando
salir, o usted dentro intentando salir y yo arriba… La veo delante de la
cocina. Pero entonces lo que no veo es la cocina… Si no tiene noticias mías
antes del viernes puede olvidar todo esto.
Sra. Potter: Me parece que no entiendo…
Hammer: Quiero decir... Sus ojos… Sus ojos
brillan como unos pantalones de tela azul.
Sra. Potter: ¿Qué? ¿Cómo se atreve…?
Hammer: No es un juicio sobre usted, sino
sobre los pantalones. Quiero decir que si tuviésemos una bonita casita… Ya lo
veo yo regresando del trabajo y usted esperándome en el umbral… No.
Mejor usted volviendo del trabajo y yo esperándola en el umbral… Remontamos
juntos el sendero y entramos en casa. Las cortinas están echadas, las luces
bajas, y entonces… ¿Está segura de que su marido murió?
Sra. Potter: Claro que sí.
Hammer: Advierto un deje de
incertidumbre en ese «sí». ¿Sabe?, cierta vez, un «sí» como ése fue la causa de
que tuviera que saltar por una ventana, y yo no suelo saltar por las ventanas.
¿Qué le parece si nos vemos esta noche, a la luz de la luna? Oh, ya las veo.
Usted y la luna. Lleve corbata para que pueda reconocerla.